Los Boletines,
una herramienta emergente para el márketing online
Durante mucho tiempo, los esfuerzos de
márketing de las empresas se han basado en emular las
técnicas tradicionales y aplicarlas al entorno online.
Así, la comunicación con los clientes y la publicidad
online han sido, hasta ahora, herederos de las ventajas... y
de los inconvenientes, de sus semejantes en el mundo off-line.
El problema es que la red acelera los tiempos, y las virtudes,
pero, sobretodo, los defectos, se hacen más intensos
y problemáticos. Con este panorama, herramientas de comunicación
más típicamente 'online', como los boletines o
newsletters adquieren relevancia.
En primer lugar, un Boletín o Newsletter
llega a un usuario por el interés específico de
éste, que ha decidido darse de alta por sí mismo,
ya que los temas tratados o la empresa que emite el boletín
son de utilidad o de interés para él. Esto es
de gran importancia, ya que permite hacer márketing con
una gran efectividad, pero tiene sus riesgos: hay que ser cuidadosos
y respetuosos con el cliente y no violar una serie de pautas,
para evitar que el boletín pierda utilidad para el usuario
y eficacia como herramienta de promoción y de relación
con los clientes.
Con internautas cada vez más reacios
a la pubicidad por 'spam', más experimentados en la navegación
y en busca de datos y contenidos más específicos,
los boletines son una alternativa inmejorable para mantener
un contacto permanente y personalizado con los clientes. Comunicarse
directamente con ellos mantiene su interés despierto
y les transmite la sensación de que la empresa es dinámica
y sintoniza con sus necesidades.
Para cumplir con esta finalidad, en la
gestión de un boletín de información debe
tenerse en cuenta una serie de pautas lógicas y básicas.
En primer lugar, el envío debe hacerse con una periodicidad
regular. Algunos opinan que el envío diario no es del
todo necesario, salvo en determinados casos como los boletines
de noticias o periodísticos. Es preferible un envío
cada dos o tres días, o incluso, semanalmente, en el
caso de los boletines informativos o complementarios de otros
servicios.
Los contenidos son la clave. Un boletín
debe estar dirigido a clientes específicos y los contenidos
deben reflejar el perfil de éstos. Cada sección
informativa o artículo debe citar fuentes o tener un
enlace que lleve directamente hacia la web en la que fue publicada
originalmente. La información puede ser la producida
por la propia empresa, o bien información procedente
de otras fuentes que se realcione con los servicios de la empresa
y con los intereses de la persona suscrita al boletín.
Algunos diseñadores aconsejan no
colocar un índice inicial con los contenidos, ya que,
apuntan, podría conducir a que se evite la lectura de
las noticias completas. Una solución intermedia es la
de colocar un listado con una pequeña introducción
al contenido completo de cada noticia o sección informativa.
Cada parte del boletín, cada contenido
específico, debe ser conciso y lo suficientemente claro
y motivador como para que el lector haga click en los enlaces
y se aproxime a visitar nuestras páginas o a pedir información
sobre los hechos, productos o servicios que se mencionan. Esta
es la finalidad más relevante del boletín como
herramienta de márketing.
En cuanto a la percepción del usuario
de que su intimidad no está siendo invadida, se debe
proporcionar siempre la posibilidad de darse de baja del boletín,
indicándolo con mensajes claros en sitios visibles del
mismo. También, resulta de gran utilidad dar la posibilidad
de que el propio suscriptor pueda reenviar el boletín
a sus amigos o compañeros de trabajo, y pueda él
mismo, suscribir a otras personas que estén interesadas.
Una buena idea para dar imagen de solidez y potenciar el interés
de los suscriptores es dar a conocer, en el caso de que sea
importante, el número total de personas suscritas. Esto
refuerza la sensación de pertenencia a una comunidad
en el lector.
En este punto, resulta importante contemplar
en el boletín un espacio para la participación
de los lectores, una especie de sección de 'cartas al
director', en la cual expresen sus ideas o sugerencias, y éstas
puedan ser leídas por otros suscriptores, o inclusive
respondidas directamente a través de un buzón
de correos. Este sistema puede ser un complemento perfecto para
los foros o comunidades virtuales.
Por parte de la empresa, en este sentido,
debe haber una sección en el boletín dedicada
a responder a las dudas, quejas o preguntas que planteen los
suscriptores, con una dirección específica para
ello. Tanto este recurso, como el espacio de participación
de los suscriptores y los foros o comunidades que funcionen
en la web principal de la empresa, deben estar coordinados y
presentar los mismos criterios de diseño y usabilidad.
El boletín debe estar redactado
en un lenguaje sencillo, más sintético que el
que se utiliza habitualmente para otros contenidos. En cuanto
a tamaños, hay que tener en cuenta que será leído
casi siempre con rapidez y con poco tiempo por parte del suscriptor,
y que éste buscará de inmediato la información
que a él le parezca más relevante. Por lo que
el diseño del boletín debe facilitar al máximo
la lectura y la navegabilidad. El tamaño del boletín
no debe ser excesivo, y el número y la distribución
de enlaces, apartados y secciones debe ser, también,
lo menos engorroso posible. Para ello está como recurso
de apoyo la web principal de la empresa.
Cada contenido referido a un tema en concreto
debe estar presente de modo independiente de los otros, con
sus propios enlaces, fuentes y recursos complementarios dispuestos
de un modo coordinado y en un mismo sitio dentro del boletín.
Es conveniente intercalar cada contenido específico con
noticias generales, con información acerca de las novedades
de la empresa, o con otros datos de utilidad para el perfil
de clientes al que va dirigido el boletín, por ejemplo:
datos bursátiles, datos sobre reserva de vuelos, billetes
de tren, servicios de información o mensajería
online, el tiempo meteorológico... etc.
Cada vez son más los boletines que
se están diseñando con formatos de HTML enriquecido
o dinámico, que permiten la inclusión de banners,
menús interactivos y texto y apariencia general mucho
más agradable a la vista que la del tradicional boletín
hecho en texto simple de HTML con enlaces. Sin embargo, hay
que estudiar con detalle el efecto de estos cambios en los suscriptores
y diseñar el formato con el mismo esmero que si se tratara
de una página web. Hay que prestar atención a
otros detalles que pueden perturbar la relación 'íntima'
que establece el suscriptor con el boletín, como, por
ejemplo, la inclusión de 'cookies' o la aparición
de 'intersticials' publicitarios.
Conviene recordar que la finalidad del newsletter es la de mantenerse
en contacto con los clientes o suscriptores, inclusive, la de
ponerlos en contacto entre sí, además de mantenerles
informados sobre las actividades y servicios de la empresa.
Incluir publicidad no es una mala idea, pero conviene no abusar
y cuidar de que ésta, en forma y contenidos, sea del
interés real del suscriptor.
El boletín es, también, un
arma poderosísima y de bajo coste a la hora de hacer
estudios o sondeos sobre los clientes para saber su opinión
o grado de satisfacción con respecto a determinados temas.
Con técnicas avanzadas de diseño se pueden incluir
preguntas o encuestas, y se puede fomentar la participación
de los suscriptores en sorteos, promociones, ofertas y campañas
de márketing, de gran repercursión, y sin transmitirles
la sensación de invasión o de 'presión'
de otros mecanismos, como el envío de mails no solicitados
o la inclusión excesiva de mensajes promocionales en
la web de referencia de la empresa.
Quizás la única desventaja
del boletín es que sólo se puede acceder a él
a un determinado público, aquél lo suficientemente
interesado como para suscribirse. Sin embargo, se trata de un
público de gran calidad que ya es receptivo, de antemano,
a las actividades que desarrolla la empresa a la que se suscriben.
Para captar usuarios y visitantes en general, el márketing
nos provee de otras herramientas y conviene considerar al boletín,
pues, como el espacio en el que se desarrollarán las
bases de una relación personalizada con los clientes.
Dicho lo cual, toda inversión y
esfuerzo que realice la empresa por personalizar al máximo
el formato del boletín y sus contenidos, en función
de un usuario concreto, todo lo que se haga para que el boletín,
además de ser una fuente útil y práctica
de información, sea un espacio para el diálogo,
será, sin duda, una inversión de las más
rentables, ya que, como herramienta, el newsletter no tiene
competidores dentro del universo online. Sólo las listas
de distribución, probablemente, alcancen la eficacia
de un boletín bien diseñado. Pero de ellas hablaremos
en un próximo artículo.
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