Cambios en
el horizonte para el papel de los marketeers
Los cambios en los últimos meses
en el sector de la publicidad online y offline, la racionalización
del mercado y la maduración del papel de las nuevas tecnologías
han traído como consecuencia también cambios en
el papel de agencias interactivas, agencias de medios, sitios
de soporte, anunciantes y marketeers. La tecnología,
la necesidad de costes reducidos, las estrategias multicanal
y la lógica prudencia de la mayor parte de los anunciantes
afectan directamente su labor y sus funciones. Las agencias,
por ejemplo, tienen cada vez más problemas para fidelizar
a los anunciantes, que ahora prefieren trabajar con distintas
agencias para distintas campañas y canales. Los portales
y otros sitios de soporte han abandonado su papel 'pasivo',
no sólo aportan un espacio, sino que están desarrollando
tecnologías y formatos propios, buscando ofertar un servicio
integral al anunciante, sin mediadores. Las agencias y los marketeers,
por su parte, están respondiendo a esta nueva situación,
depurando estrategias y estableciendo consensos a nivel de la
industria. Lo comercial, la capacidad de vender, finalmente,
va a primar sobre lo técnico, al menos, durante este
año.
La capacidad de vender primará
sobre las habilidades técnicas o conceptuales
La mayor parte de los anunciantes tiene
sus espectativas puestas en un cambio de tendencia económica
para la segunda mitad de este año. Y, hasta entonces,
el curso que va a tomar la publicidad y el papel de lo online
dentro del sector no estarán más claros. En el
último año y medio se han producido movimientos
que han alterado, en algunos casos, sensiblemente, el papel
tradicionalmente diferenciado entre creativos, marketeers, sitios
de soporte, agencias interactivas y agencias de medios.
A finales del año pasado, entre
los atentados del 11 de septiembre y la recuperación
de las ventas en la temporada navideña, las cosas cambiaron
radicalmente. Muchas compañías se han percatado
no ya de la utilidad, sino de la imperiosa necesidad del márketing
y, al menos en los EE.UU., muchos profesionales que pasaron,
a finales de los 90, de trabajar en empresas "brick and
mortar" a trabajar en 'punto.coms', desarrollando estrategias
de márketing, y que después perdieron sus puestos
de trabajo como consecuencia de la crisis, están volviendo
a ser contratados por las compañías, on y offline,
con el fin de aprovechar su experiencia de la crisis y reforzar
su batería de herramientas promocionales para afrontar
con buen pie la recuperación.
En consecuencia, la demanda laboral lo
que plantea es la necesidad de profesionales con capacidad de
actuación, con experiencia en el campo. Es decir, profesionales
orientados a la venta, que sepan potenciar y enriquecer las
fuerzas de venta, sacando a la calle una parte de la inteligencia
de la empresa y sabiendo integrar a los vendedores en todo el
proceso de configuración de la estrategia de márketing.
Algo que antes no ocurría de ese modo, ya que el mercado
estaba bien definido entre lo que eran, por un lado, las fuerzas
de venta y, por otro, la "cocina", donde las ideas,
la creatividad y las estrategias, se diseñaban y aprobaban.
La tendencia en el sector es ahora la de
reclutar equipos orientados directamente a la generación
de beneficios, y no a la experimentación o a la "ingeniería
social". El impacto cegador de las nuevas tecnologías
ha dado paso a una criba muy intensa, en la que la inversión
en herramientas y en capital humano vendrá determinada
directamente por la rentabilidad.
Este escenario trae también otros
cambios menos visibles para los y las marketeers. Los salarios
no bajarán, pero, como ocurre con los comerciales, dependerán
cada vez más de la productividad, de suerte que la remuneración
tenderá a ser variable y estará atada a la marcha
de los negocios.
Going below-the-line
Otro aspecto que cobrará mucho interés
para las empresas a la hora de optar por la contratación
de un profesional del márketing, de una agencia o de
un servicio, en general, será la experiencia y la habilidad
a la hora de generar oportunidades para la promoción
y la venta utilizando en simultáneo distintos canales,
aprovechando sinergias y evitando costes suplementarios. Esto
es, márketing below-the-line. Quien sepa organizar eventos,
sepa moverse bien en espacios públicos, sepa congregar
asistentes de interés a reuniones o presentaciones y
tenga 'olfato' para detectar oportunidades "sociológicas"
de promoción, tendrá, a buen seguro, preferencia
en la elección de los anunciantes para asumir la responsabilidad
de llevar adelante sus campañas.
Así, para los y las marketeers que
están a la vanguardia, buscando el camino para definir
su papel en la nueva situación que se está configurando,
resulta esencial destacar sus habilidades para contribuir a
crear un nivel de base en campañas y esfuerzos comerciales,
llevándolas al máximo de su potencial sin incurrir
en costes excesivos ni en vistosidades poco eficaces.
Recuperar el discurso explicativo, predictivo
y analítico... más que 'evangelizar', aportar
resultados
Trabajar con internet supone, a la vez,
una ventaja y un problema, para conseguir esto. Un problema
porque la imagen que tienen todavía la mayor parte de
los anunciantes sobre la red y la publicidad online viene asociada
al fracaso de muchos negocios punto.com y a presupuestos millonarios
para publicidad del que, en muchos casos, no disponen, o que
no desean gastar.
El lado positivo es que sabemos que no
es así, y que si hay un medio económico, eficaz,
interactivo y versátil ese es internet. El reto, pues,
está en vender la auténtica internet, creando
una nueva imagen del márketing en la red, distanciada
de los excesos de la burbuja punto.com y próxima a las
necesidades reales de los anunciantes, que son costes bajos,
campañas focalizadas e intensivas, interactividad, compatibilidad
multicanal, facilidad para establecer relaciones personalizadas
con los clientes y producción de datos que puedan sumarse
y enriquecer la inteligencia, el conocimiento que genera el
negocio promocionado.
Es esencial, pues, que el marketeer sea
capaz de explicar cómo internet puede permitir articular
esfuerzos que aportan valor a un negocio, cómo esto puede
verificarse y medirse casi instantáneamente y cómo
la red permite al negocio niveles de integración y capacidades
de reacción que están totalmente fuera del alcance
de otros medios.
Los marketeers deberán recuperar
el discurso que explica claramente la relación entre
el gasto y el retorno de cada inversión y ser capaces
de hacer comprensible el impacto específico de cada acción.
Se trata de dejar un poco a un lado la 'evangelización',
que tan de moda estuvo con el advenimiento del e-marketing y
el e-commerce, y ser capaces de hablar de resultados y de mostrar
cómo estos pueden obtenerse.
Habrá más especialización
profesional
En los próximos meses es probable
que el mercado laboral demande más especialización,
especialmente en áreas como los servicios financieros,
el márketing de eventos deportivos y culturales, el "branding"
y lo que se conoce como márketing vertical, que viene
a ser, según lo define Philip Kotler, "una estructura
de comercialización en la que los productores, los vendedores
a gran escala (intermediarios o distribuidores) y los comerciantes
finales actúan todos en conjunto bajo un sistema unificado
en el cual, cada agente que está en un único canal
tiene acceso y se beneficia del trabajo de los otros agentes
en los otros canales, hacen transacciones entre sí, tienen
una cooperación estructurada de distintos modos, o bien,
directamente, están integrados en una misma estructura
corporativa". Un buen ejemplo de ello es el sector de la
alimentación, el de la automoción y el de las
tecnologías de la información.
Para poder responder a estos retos, los
marketeers deben re-evaluar, a modo personal y también
con el apoyo de consultores externos, sus capacidades actuales.
La formación y el reciclaje van a ser necesarios, pero
no entendidos como una mera acumulación de conocimientos,
sino como la adquisición de habilidades reales, de capacidad
para ejecutar la "performance" que el mercado está,
de hecho, requiriendo ya en estos momentos.
De modo que el aprendizaje continuo y el
moverse en entornos interactivos, el "bajar a la calle"
para trabajar codo a codo con las fuerzas de venta y ayudarles
a transportar a la "cocina" de la empresa lo que quieren
y necesitan los clientes, lo que demanda el mercado o cómo
comprende el mercado y metaboliza las propuestas de las campañas,
será esencial en los próximos meses.
Los departamentos de márketing y
de gestión deberán estar cada vez más implicados
entre sí para lograr una salida airosa de la presente
crisis. No se trata sólo de cambiar procedimientos, de
incorporar tecnologías o de reducir costes dejando de
hacer determinadas cosas o subarrendando actividades o servicios.
Se trata de un cambio de mentalidad y de roles que requiere
una migración conjunta del márketing y de la gestión
en torno a la migración del cliente y del mercado hacia
nuevas necesidades, lenguajes y escenarios de interacción.
Fuente: Federico Hernández
Plasencia
para Emarketeer.net
FECHA: 5/4/2002
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