Debido a su sencillez
y rapidez de implementación parece, a priori, sencillo
desarrollar 'en casa' una campaña de e-mail márketing.
Pero, no hay que infraponderar el hecho de que es una labor
compleja, en la que el resultado final y la percepción
de calidad depende de detalles que no es demasiado difícil
que se nos pasen por alto. Las comprobaciones a hacer son
muchas y todo debe quedar muy bien ajustado antes del lanzamiento
definitivo.
Poder hacer o no 'en casa' todo
el proceso de una campaña de estas características
depende de los recursos de los que dispongamos, pero, sobretodo,
del conocimiento que tengamos sobre los distintos mecanismos
psicológicos y técnicos de la comunicación,
así como de qué es aquello que, ajeno a lo estrictamente
relacionado con nuestra área de negocios, podría
despertar el interés del destinatario. ¿Realmente
cree que su empresa y su equipo pueden hacerse cargo de todo?.
Aunque el e-mail márketing parece
algo sencillo de realizar, debido a la accesibilidad de las
herramientas que lo permiten y su bajo coste, la realidad es
bien diferente. No se trata, sin más, de enviar mensajes
a una lista de destinatarios. Hay muchos elementos técnicos,
comunicativos, de capacidad de respuesta y hasta legales que
es preciso conocer y ponderar adecuadamente.
Si Vd., como es lógico, persigue
la eficacia de su campaña y pretende alcanzar altas tasas
de respuesta, debe velar por el detalle al mínimo, desde
la calidad de su base de datos, hasta la portabilidad de dichos
datos a sus distintos sistemas de gestión de la comunicación
con los clientes, pasando por la idoneidad en el mensaje, en
la presentación, en la frecuencia y en el target de la
campaña.
Sin olvidar elementos que atañen
a la seguridad de los datos de los usuarios, a la no intromisión
en su intimidad y a las finas y difusas fronteras que separan
la comunicación comercial del spamming. Sepa que, en
muchos países, entre ellos España y otros miembros
de la UE, ya existen o están en tramitación leyes
que incluyen elementos reguladores del tipo de comunicación
comercial que Vd. puede tener con sus clientes.
Finalmente, en la comunicación se
juega Vd. el valor de su marca y compite en creatividad con
otras empresas. Son todos estos aspectos los que hacen que detrás
de algo tan simple y sencillo como una comunicación directa
por e-mail se escondan ingentes cantidades de trabajo de investigación,
comprobación, creatividad, ponderación, medición
y testeo. Quizás mucho trabajo para añadir a su
empresa, especialmente si su negocio está en crecimiento
y tiene prioridades de mayor peso a la hora de invertir tiempo,
esfuerzo y dinero.
El contenido es básico
"Pensamos que son muchos los negocios
online que no pueden crear un contenido realmente eficaz para
sus propias newsletters y mensajes por e-mail", señala
Andy Gray, Marketing Developer de la consultora AlchemyWorx,
en un informe elaborado durante el análisis de casos
para sus clientes, Gray señala que, entre las razones
para que esto sea así destacan dos: "en primer lugar,
muchos negocios, en especial los pequeños o los que están
migrando hacia entornos nuevos, como internet, no comprenden,
muchas veces, que es necesario elaborar y poner a disposición
de los usuarios contenidos que no estén exclusivamente
relacionados con sus propios productos o servicios".
En segundo lugar, recalca, "en tiempos
como estos, de recorte de costes y de racionalización,
¿cuántos departamentos de márketing pueden
permitirse el lujo de costearse el salario y los recursos necesarios
para tener su propio 'copywriter' a tiempo completo?. Muy pocas.
Por ello, muchas empresas encargan este trabajo a parte de su
personal que no está específicamente preparado
o recurren, simplemente, a fórmulas estandarizadas que
puede que no sean lo más adecuado para comunicarse efectivamente
con sus clientes".
Y es que una estrategia de contenidos interactivos
no sólo capta la atención del cliente final sino
que, según los responsables de Alchemy Worx, permite
"establecer flujos de comportamiento y relaciones de causa/efecto
que van a ser muy útiles en las estrategias de CRM".
Algo así, señalan, "sólo se consigue
con una buena comunicación, con unos contenidos que motiven
al receptor a actuar, a pedir más, a devolver la pelota
al emisor. Esto es lo que hace posible que la empresa aprenda
de sus clientes de modo permanente, y no sólo en el único
momento en que éstos están realizando una compra".
La empresa señala también
que una comunicación interactiva y fluida, motivadora,
evita tener que hacer un trabajo adicional y engorroso, tal
cual es el de elaborar periódicamente encuestas o cuestionarios
que, además, no suelen tener una buena imagen entre los
usuarios o potenciales clientes, especialmente en sectores en
los que la comunicación publicitaria suele ser muy agresiva.
Alchemy señala, por último,
que muchos de los mensajes de correo electrónico suelen
estar siempre orientados más a las necesidades de quienes
los envían que de quienes los reciben, y muy rara vez
proporcionan a los usuarios contenidos y noticias útiles
que les motiven, por ejemplo, a inscribirse en una lista de
opt-in para recibir más información, o a comenzar
a hacer ellos preguntas directamente a la empresa.
El lema de esta compañía
es "concentrémonos en pescar peces, en lugar de
preocuparnos por escudriñar a qué saben los gusanos
que utilizamos como carnada".
Una herramienta nueva que se rige por viejas
reglas
Eso es el e-mail marketing. Efectivamente,
puede que las reglas técnicas, el modo de medir y las
plataformas para su implementación sean nuevas y todavía
estén experimentándose numerosos ajustes antes
de encontrar en cada caso las mejores prácticas y procedimientos.
De hecho, esto está de lleno en el encendido debate actual
acerca de la eficacia de la publicidad online.
Pero, lo cierto, como recuerda Don Mahaney,
de Strategix Advertising, es que estamos ante un medio "cuyas
reglas son las mismas que las de la comunicación básica.
Por ello, las empresas que precisan de un contenido eficaz para
sus envíos de e-mail márketing, deben tener equipos
especializados en diseño profesional y en 'copywriting'
que entiendan cómo funcionan los mensajes, los medios
y los canales y sepan adaptar la idea que Vd. quiere o necesita
transmitir al target y, a la vez, dejen espacio para que Vd.
sea capaz de percibir y aprovechar el feedback que toda buena
comunicación debe, por principio, generar".
Mahaney señala que son muchas las
empresas que obvian este problema, en especial las que no han
tenido necesidad de una comunicación muy intensa con
sus clientes para llegar adonde están ahora. También
es un problema que atañe a las PYMEs y a quienes tienen
aún poca experiencia como emprendedores. En general,
muchas compañías "suelen estar más
preocupadas por entenderse a sí mismas -y no muchas lo
consiguen- que por entender el proceso comunicacional y por
escuchar -que es la base de la comunicación- a sus clientes",
recalca.
Es muy importante no olvidarse de quién
está al otro lado
Es lo que señala otro experto, Dave
Shimada, del área de desarrollo de Xpedite.com, una de
las más importantes compañías en el mercado
de la mensajería electrónica.
Shimada considera que el cliente final
es el que determina el nivel de exigencia de una campaña
de márketing, no sólo en su planteamiento inicial,
sino en su propia evolución. Para este experto, "tiene
mucho sentido para las empresas el plantearse el 'outsourcing'
de sus campañas de e-mail marketing si su departamento
de márketing no cuenta con el ancho de banda o con los
recursos humanos y técnicos suficientes para desarrollar
mensajes con una creatividad eficaz y en los formatos adecuados".
No obstante, señala, "con las
herramientas disponibles en la actualidad esto está al
alcance de cualquier marketeer eficaz y dedicado. Crear e-mails
dinámicos, newsletters eficaces y ponderar adecuadamente
la periodicididad y la intensidad de una campaña es cuestión
de dedicación y de tener los conocimientos adecuados".
Puede, señala Shimada, "que su empresa no pueda
realizar ese esfuerzo, pero eso es perfectamente comprensible
en el caso de negocios pequeños y que están comenzando".
Es lógico pensar, añade,
"que si una agencia de publicidad está ya creando
permanentemente material publicitario, se permita continuar
invirtiendo dinero y tiempo para tener el personal y las herramientas
que necesita. Después de todo, ello es la base de su
negocio. Las empresas que precisan implementar campañas
de este tipo deben, pues, hacer el mismo razonamiento: no siendo
la base de mi negocio, hasta qué punto me merece la pena
invertir recursos en desarrollar mis propias herramientas y
contenidos, y hasta qué punto no merece más la
pena recurrir a los servicios de quienes pueden producirlos
para mí, más rápidamente y, posiblemente,
a un coste más competitivo".
Shimada pone el ejemplo típico para
recurrir claramente al 'outsourcing' en los anuncios que incorporan
tecnología richmedia. Esto es así ya que su desarrollo
requiere de una infraestructura y de un nivel de conocimientos
aún mayor y los precios son relativamente altos, dado
que se trata de un mercado todavía limitado a un número
pequeño de anunciantes. Lo cual hace del 'outsourcing'
un recurso idóneo para que las empresas que no disponen
de esa capacidad de desarrollo puedan, no obstante, beneficiarse
del potencial de estos soportes que multiplican la eficacia
del e-mail y de otros formatos de direct marketing online.
En otras circunstancias, sin embargo, puede
que pueda Vd. desarrollar determinadas acciones sencillas y
eficaces con sus propios recursos. Hacer el recorrido e indagar
hasta donde llegan sus propias capacidades puede ser un ejercicio
interesante y le puede ayudar a dar con información y
conocimientos que contribuyan a la creación de valor
en su comunicación y en su negocio.
Un buen primer paso puede ser ponerse en
el lugar del cliente. Después de todo, Vd. o su empresa
son clientes de otras compañías. Así que,
plantéese, para comenzar, como aconsejan en Alchemy Worx,
las siguientes preguntas y, tal vez, al responderlas, se dé
Vd. cuenta de cómo piensan sus prospects y usuarios.
o ¿Cuántas newsletters estaban
en su buzón de correo electrónico esta mañana?
o ¿Cuántas de ellas fueron ignoradas por Vd.?
o ¿Cuántas de ellas borró Vd. sin siquiera
abrirlas?
o ¿De cuáles de ellas lleva Vd. ya un tiempo pensando
en darse de baja?
o Cuando abre alguna de ellas ¿cuánta atención
le presta?
o ¿Ha respondido alguna vez a dichas newsletters o mensajes
de correo?
o ¿Ha comprado Vd. algún producto o servicio movido
por la recepción de una newsletter o de un mensaje interactivo
de correo electrónico?
o Con el paso del tiempo, se ha vuelto Vd. más selectivo
con respecto a las newsletters y publicaciones electrónicas
a las que se suscribe?
o ¿Cuántas newsletters ansía Vd. recibir
semanal o mensualmente? ¿Se extraña si alguna
no llega o no llega con regularidad?
Cuando haya respondido a dichas preguntas,
haga un segundo experimento: durante una semana abra y mire
todas las newsletters y mensajes que llegan a su buzón
y plantéese con sinceridad por qué casi ninguno
reviste interés para Vd. Piense también por qué,
a pesar de que el contenido de alguna pueda interesarle y serle
útil, no llegó a captar lo suficiente su atención.
Cuando lo haya hecho, analice si su empresa
tiene la capacidad de corregir estos aspectos con respecto a
la comunicación que implementa con sus clientes. Verá
que le resultará sencillo saber si necesita recurrir
al outsourcing de todo o parte de sus herramientas, servicios
y estrategias de e-mail márketing. Y se sorprenderá,
además, por no haberse planteado el hacer antes este
análisis.
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