Los siete pasos
ineludibles para una buena estrategia de márketing directo
El marketing directo es, y lo seguirá
siendo durante los próximos tiempos, el Santo Graal de
los marketeers. La rápida posibilidad de segmentar, personalizar
mensajes, atraer y retener clientes, son los tres dotes esenciales
del matrimonio entre internet y el marketing directo.
Alan Rosenspan, especialista en esta "ciencia", resume
en 7 pasos la mejor manera de tener una buena estrategia.
1. El márketing directo es eso precisamente,
una estrategia. "El consumidor debe ser el protagonista,
el héroe, no el producto." Apunta Rosenspan. "Es
necesario mantenerse alerta para captar a la primera las oportunidades
que nos brinda el mercado, saber qué llamará la
atención de la gente, desarrollar y consolidar la relación
con los clientes y estar siempre por delante en lo referente
a la dinámica del mercado en el que nos movemos".
2. Buscar siempre oportunidades para la
segmentación, para la especificidad de nuestras campañas.
"No todos los clientes responden del mismo modo, ni vale
la pena dedicar los mismos esfuerzos a todos los posibles segmentos
del mercado. Un elefante no puede pasar por el ojo de una aguja."
3. Buscar el modo más novedoso de
captar nuevos clientes. "En este caso, hay que analizar
las posiblidades que nos ofrecen los medios, los recursos, la
velocidad de respuesta y la versatilidad. Internet resulta un
escenario magnífico para ello, facilita mucho la segmentación,
porque en la red la gente tiende a dirigirse hacia donde le
interesa, la gente está donde quiere estar o buscando
lo que necesitan... y ahí debemos estar también
nosotros".
4. Adelantarse, pensar desde el futuro.
Es lo que Rosenspan llama "la estrategia de Kasparov. Si
un folleto, un kit o nuestra publicidad llega a las manos de
un posible cliente, ¿cuál es el próximo
paso?. Si no compran ¿qué debemos hacer?. Si compran
¿qué viene a continuación?"
5. Intentar que todo el mundo responda.
De algún modo, aunque no sea comprando, lo ideal, según
Rosenspan "es intentar que nuestra campaña motive,
movilice. No hay que estar en la mentalidad del 2%, sino que
hay que apuntar al 100%. A veces no basta sólo con una
gran oferta, también dentro de la oferta concreta debe
ir un mensaje, explicar cuáles son las ventajas de la
misma y a quién puede ser útil". La idea
es que, aunque no la necesite en ese momento, el destinatario
se sienta identificado con la oferta, comprenda su utilidad
y acabe por transformarse en un agente promocional de la misma,
comentándola u ofreciéndosela a alguien más.
6. Tener una mentalidad adaptada a las
nuevas tecnologías. Para Rosenspan, "internet y
todo lo que la rodea, lo que hay ahora y lo que vendrá,
en esencia, no cambia demasiado las cosas en el márketing,
si acaso, pone a prueba con más fuerza las estrategias
y nos devuelve con mayor rapidez la respuesta de si algo funciona
o no". El cambio quizás está en un consumidor
mucho más exigente, con poco tiempo, que requiere mucha
información, la posibilidad de contrastar la veracidad
de lo que le ofertamos y que, no lo olvidemos, es mucho más
difícil de conservar que un consumidor tradicional.
"El dicho de si construyes un web
site, los clientes vendrán, no es cierto. Cada vez más
y más compañías están descubriendo
que internet debe formar parte de su estrategia integral de
márketing, que no es un elemento más".
7. La publicidad es un gasto, pero el márketing
directo es una inversión. "Siempre hemos oído
hablar de ello, y es cierto, pero se puede profundizar un poco
más. El márketing directo es una inversión
comparable a otras que hacemos para conservar o potenciar nuestro
negocio: equipos, empleados, un local para una nueva tienda...
Todo lo que hay que hacer es determinar el retorno por esa inversión
para decidir en qué lugar debemos poner nuestro dinero"
En esto, para Rosenspan, hay un elemento fundamental: el valor
de la cartera de clientes.
"Mucha gente está comprendiendo
justo ahora que el valor real de una compañía
no se mide por sus productos, ni por su inventario, su capitalización
o sus stocks, sino por las características de su cartera
de clientes (customer base). Y el objetivo de todo negocio debe
ser, en consecuencia, incrementar el valor de su cartera de
clientes. Este valor es cuantitativo, pero, sobretodo, cualitativo,
y es ahí donde debe incidir nuestra estrategia de inversión
en márketing".
"Básicamente, son tres las
reglas de oro: Tratar al cliente de un modo diferenciado. Alguien
que ya nos ha comprado algo no tiene por qué recibir
el mismo tratamiento que un 'prospect' (cliente potencial).
Tratarlos lo mejor posible, ofrecerle servicios, premios, actividades
y valor añadido en relación con el producto, pero,
sobretodo, dirigidos a sus necesidades y características
personales y, por último, hacerles saber que son muy
importantes para la empresa, que sepan que lo sabes, que sabes
qué necesitan, qué hacen y que sabes cómo
ayudarles".
FUENTE: Federico Hernández
Plasencia
para Emarketeer.
FECHA: 20/4/2000
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