Customer profiling:
confianza, pertinencia, seguridad... y mucha intuición
Establecer perfiles de
clientes no es sencillo. No sólo se trata de recopilar
y componer la información que se recibe a través
de los distintos mecanismos de interacción con los
clientes, bien sea online u offline, sino que se trata de
identificar las pautas que nos van a permitir hacer una
interpretación adecuada de dichos datos y, sobretodo,
diseñar los modelos y procedimientos necesarios para
obtenerlos.
En un sentido más amplio,
el perfil de un cliente no tiene demasiada relevancia si no
se lo contrasta con el entorno en el que éste se mueve,
y con las circunstancias que concurren en cada uno de los momentos
en los que nos proporciona la información que estamos
buscando.
Una de las constataciones, a veces inesperada,
de la experiencia en el profiling es que los clientes son más
propensos a dar información cuanto más elevado
es el importe de la transacción a realizar. Así,
se puede obtener mucha más información voluntariamente
de un cliente que va a comprar un bien de gran valor como un
vehículo, una vivienda o la externalización de
un servicio para su empresa, que de aquellos con los que hacemos
pequeñas transacciones periódicamente en un escenario
B2C.
Esto es así porque el proceso de
interacción para una compra importante por su precio
o por el valor suele ser más complejo y menos directo,
y también porque el cliente establece una especie de
compromiso con la empresa, en el cual "comprende"
el esfuerzo que ésta realiza para proveer el servicio
o el producto y necesita, por medio del intercambio, poner a
prueba el nivel de confianza que puede depositar en la misma.
No oponer demasiada resistencia a dar una información
más detallada de lo habitual es un gesto de cortesía
que el cliente espera le sea correspondido con una experiencia
satisfactoria.
Queda claro que el entorno en el que se
produce la propuesta transaccional entre empresa y cliente resulta
básico, y también que el esfuerzo para trazar
perfiles necesita amoldarse a la cantidad de valor implicada
en el proceso.
Cuando trazamos el perfil de los clientes,
nuestro propósito consiste en establecer cuáles
de los clientes ya conseguidos o potenciales pueden generar
más beneficios para nuestro negocio y cómo podemos
hacer llegar a ellos propuestas adecuadas de márketing
para suscitar su interés y ayudarles a dar solución
a sus necesidades reales.
Además, los anunciantes necesitan
asegurarse de que cada euro, dólar o peso está
bien invertido en una campaña que va a generar un retorno
tangible. Con lo cual el compromiso que pesa sobre los y las
marketeers es elevado. Aunque hay elementos técnicos
claros, contrastados por la experiencia, también es necesario
desarrollar una intuición aguda sobre aspectos de la
relación con los clientes que no siempre se pueden encajar
en una serie de parámetros.
Los principios básicos: confianza
y pertinencia.
En el sector del e-retailing, debido al
relativamente pequeño valor de las transacciones, uno
de los problemas a vencer es la resistencia de los clientes.
Aquí, el factor clave es generar confianza en el proceso
de compra y en la marca y presentar esta disposición
como el mensaje de presentación de la empresa.
La generación de confianza es descrita por los expertos
como el gran paso para facilitar el camino que va a permitir
la construcción paulatina de un perfil preciso para la
mayor parte de los clientes y usuarios de un site. Esto, que
parece obvio, forma parte, sin embargo, del conjunto de los
olvidos más frecuentes por parte de las empresas.
En España, Portugal, Francia e Italia,
por ejemplo, el porcentaje de tiendas online que aplica medios
de pago seguros y que, al mismo tiempo, informa de ello adecuadamente
a sus clientes en entornos B2C es inferior al 20% del total.
En Norteamérica el porcentaje supera ya el 70% y es casi
total en sectores que soportan un número elevado de transacciones
diariamente.
Además del cuidado por la seguridad
y la privacidad de los usuarios, que es el elemento de partida
para poder contar con la colaboración de los clientes
para recopilar los datos necesarios para el 'profiling', el
segundo pilar es establecer claramente el tipo de datos que
necesitamos y los distintos grados de relevancia que debemos
asignar a cada información.
Esto nos conduce a preguntarnos si el uso
que hacemos de la información es el más adecuado.
En este sentido, cabe tener en cuenta siempre que si el objetivo
de trazar perfiles de clientes es seleccionar para nuestros
negocios a aquellos con mayor potencial de rentabilidad, o bien
descubrir el modo de incrementar la rentabilidad de los clientes
ya adquiridos, nada de esto se puede conseguir si, mediante
el uso de la información que vayamos obteniendo el cliente
no obtiene, a su vez, recíprocamente, un beneficio.
En otras palabras, si el cliente no percibe
un retorno a su compromiso de brindarnos información
para proveerle con un servicio o un producto, con un valor,
en suma, el proceso se detiene y la merma en la calidad de los
datos puede dar al traste con todos nuestros esfuerzos. Por
ello, tan básico como la confianza es la pertinencia
de la propuesta de intercambio de información.
Cuando el cliente comprueba que el 'profiling'
también tiene ventajas para él o para ella, y
percibe, además, que dichas ventajas se incrementarán
a medida que la relación con la empresa se intensifica,
el compromiso por su parte se refuerza y ello resulta básico,
sobretodo en entornos de e-retailing, donde la información
de partida que una empresa pueda tener sobre sus clientes potenciales
es, en cualquier caso, poco específica.
Cada sector puede ofrecer algunas ventajas
de partida.
En general, los clientes son reacios a
dar demasiados datos personales, especialmente para pequeñas
transacciones esporádicas, pero es un hecho comprobado,
como señalábamos más arriba, que cuando
el valor del objeto o servicio transado, y su relevancia para
el cliente, son mayores, mayor es su compromiso y más
fácilmente tiende a proporcionar datos que son, por otra
parte, del todo necesarios para que el servicio como producto
en sí o como valor añadido a un producto, funcione
satisfactoriamente.
Así, mientras más diferenciada
y específica sea la propuesta comercial de su negocio,
mayor será el nivel de compromiso que su cliente tenderá
a alcanzar con la empresa, y esto repercutirá positivamente
en el volumen y la cantidad de datos. Las empresas que trabajan
con desarrollos y productos propios, que implican la necesidad
de una relación estrecha con los clientes, llevan ventaja
a las que se dedican a la intermediación o a los negocios
basados en el volumen más que en la calidad de las ventas.
De modo que, para obtener datos de calidad y hacer un 'profiling'
útil, es necesario esforzarse en la creación de
valor para los clientes.
Otros sectores, como el financiero, por
ejemplo, por la propia estructura del servicio que ofertan,
precisan de los clientes, además de una cantidad económica,
de una cantidad de información sin la cual no resulta
posible prestar el servicio. Este condicionante es entendido,
que no gratamente aceptado, por los clientes, que proporcionan,
por necesidad, datos que, de otro modo, no aportarían
con tanta facilidad. Aquí, a pesar de que el volumen
de transacciones pueda ser relativamente pequeño, lo
que está en juego es la comodidad y la practicidad que
proporcionan los servicios financieros, a los cuales, en una
economía moderna, es casi imposible renunciar.
Las empresas que hacen negocios en el sector
financiero, y las que se relacionan con ellas parten con ventaja
a la hora de conocer datos precisos y concretos sobre clientes
individuales, tales como, por ejemplo, la edad, el nivel medio
mensual de gastos en determinados productos o sectores, la frecuencia
de sus viajes y los lugares a los que se desplazan, si tienen
o no familia, vivienda en propiedad, etc.
Esto les permite trazar perfiles de clientes
muy precisos. Sin embargo, no son precisamente las empresas
financieras las que hacen un mejor uso proactivo desde el punto
de vista comercial de toda esa información. En muchos
casos, en el sector financiero sigue primando la visión
entre clientes muy importantes y el resto de clientes, a pesar
de contar con datos suficientes como para convertir, si se lo
proponen, a todos sus clientes en 'importantes'.
Prueba de ello es que la mayor parte de
los servicios financieros desarrollan productos específicos
para los clientes que consideran muy importantes por el volumen
de negocio que les reportan individualmente, pero dejan escapar
a cientos o miles de clientes, que migran de una entidad a otra
al no ver respondidas necesidades específicas en sus
hipotecas o créditos, o bien en la gestión cotidiana
de sus cuentas de ahorro o cuentas corrientes.
Hasta la entrada en escena de la banca
online y del internet banking, la evolución de los productos
financieros para los clientes 'no importantes' era muy lenta.
La red está animando algo el panorama de la banca offline,
pero la respuesta no es proporcional a lo que podrían
hacer explotando a fondo y en beneficio de los clientes, los
ingentes datos que de ellos poseen.
Identity management.
Finalmente, el 'profiling' juega un papel
esencial en el B2B, pero el proceso afronta una limitación
distinta. En lugar de la confianza, pesa mucho más la
pertinencia de la información solicitada al cliente y,
sobretodo, la satisfacción de éste con el uso
que hagamos de la información que nos ha confiado.
Un cliente empresarial valorará
lo que hagamos no sólo desde la óptica de cliente,
sino también desde la óptica de empresa. Esto
es, que sabrá apreciar cuál es el rendimiento
que, en su beneficio -y en el nuestro en términos de
negocio- obtenemos de la información y del compromiso
que la acompaña.
Así, para afrontar estos desafíos,
se está imponiendo una tendencia que se conoce como identity
management. Las soluciones que se desarrollan bajo este enfoque
permiten a las empresas no sólo captar datos sobre los
clientes, sino percibir su 'identidad' centralizando e integrando
el almacenamiento y la gestión de todos los datos procedentes
de un mismo cliente por medio de un sistema que permite construir
conocimiento a partir de información.
En los procesos de 'identity management'
intervienen elementos tecnológicos y también elementos
organizativos que tienen que ver con el flujo de los datos dentro
de la empresa y con la orquestación de la respuesta en
términos de valor que se produce para cada perfil de
cliente que, en este caso, es casi tanto como decir, para cada
cliente en particular.
Seguridad a lo largo de toda la cadena.
Finalmente, tanto si estamos en un entorno
de e-tailing, como en un sector específico con gran aportación
de valor por transacción, o manejando ya 'identities',
nada de esto puede llegar a buen término si la empresa
no se blinda con unas políticas de seguridad de los datos
eficaz. No se trata sólo de emitir un mensaje tranquilizador
para los clientes, sino que la seguridad es ya una necesidad
real para todos los procesos de una empresa.
La seguridad no sólo evita problemas
de violación de la confidencialidad de datos, sino que
es también la mejor garantía para la calidad de
los datos que se manejan y una protección necesaria contra
el uso indebido de la información por parte de terceros
que podrían acarrear consecuencias gravosas tanto para
la propia empresa (espionaje, sanciones, etc) como para los
propietarios de la información que son los propios clientes.
No debemos olvidar que, mientras más
complejo y completo es el perfil de un cliente que obra en poder
de una empresa, mayores son los riesgos de que dicha información
pueda ser utilizada de forma inadecuada y con efectos perniciosos,
en situaciones que, de partida, son siempre difíciles
de predecir.
Por tanto, es necesario establecer mecanismos
que velen por la seguridad de los datos almacenados mientras
son utilizados y también a largo plazo, mucho después
de que el cliente haya dejado de serlo.
FUENTE: Federico Hernández
Plasencia
para Emarketeer.net.
FECHA: 13/3/2002
Los mejores articulos
de marketing. Si quieres escribir tu artÃculo de marketing ó
dispones de terminologÃa de marketing, envÃanosla y la publicaremos
en el apartado de marketing al que pertenezca. info@publidirecta.com
Buzoneo, reparto de publicidad y muestras en España