Márketing,
consideraciones para afrontar una recesión (Parte I)
En períodos de
recesión o de ajuste económico como el actual,
la toma de decisiones y la adopción de estrategias
necesitan apoyarse en una visión clara de la situación
y de los objetivos de la empresa. Las acciones de márketing
pueden ser esenciales para salvar la cuenta de resultados
en un año malo, o bien para abrir un nicho de mercado
que nadie había visto y que nos va a permitir afrontar
con solidez la recuperación.
En períodos de recesión o
de ajuste económico como el actual, la toma de decisiones
y la adopción de estrategias necesitan apoyarse en una
visión clara de la situación y de los objetivos
de la empresa. Las acciones de márketing pueden ser esenciales
para salvar la cuenta de resultados en un año malo, o
bien para abrir un nicho de mercado que nadie había visto
y que nos va a permitir afrontar con solidez la recuperación.
¿Cómo afecta la recesión
la actividad de nuestra empresa? Para saberlo, primero hay que
valorar cuál es la capacidad de nuestra empresa para
recuperarse, para hacer frente a la crisis, si podemos con los
recursos disponibles o si, por el contrario, será necesario
proveerse de recursos adicionales, vía financiación,
acuerdos, colaboraciones, fusiones... ¿necesitamos más
tecnología, u otra tecnología? ¿deberíamos
reconsiderar cuál es nuestro target de clientes?... ¿qué
ocurre con el valor en la cadena de comercialización?
Las preguntas son muchas, las respuestas, indispensables.
El análisis de una crisis debe hacerse
en tres etapas. La primera es el análisis de la situación,
del medio, del exterior. ¿Qué está ocurriendo?
¿Dónde estamos? ¿Cuándo vamos a
salir de la crisis? ¿En qué momento se dará
el cambio de tendencia?. La segunda etapa apunta hacia el interior
de la empresa, y busca analizar las decisiones, los cambios,
los recursos y los ritmos necesarios. El trazado de una estrategia.
La última etapa es la de seguimiento y comprobación
de que se cumplen los objetivos establecidos en dicha estrategia,
y la de asegurarnos que los conocimientos extraídos de
la gestión de la crisis se aplicarán en adelante.
Los factores externos
La temporalización es el
primer elemento externo que deberemos abordar. Saber si realmente
estamos en una recesión, cuánto va a durar, cuánto
tardaremos en recuperarnos, cuándo la situación
recesiva va a comenzar a afectar a nuestra actividad, todo ello
con el fin de hallar cuál es el momento de actuar, de
invertir en unas cosas y de reducir costes en otras, de utilizar
nuevas herramientas. La temporalización va a determinar
el ritmo de los cambios, que es tan importante como los cambios
en sí.
Una de las cosas que podemos aprender de
la presente crisis que parece comenzar a remitir es que la temporalización
es crucial, no sólo para saber cuándo hay que
implementar una campaña de márketing, sino también,
para saber qué tipo de campaña es la más
adecuada en un momento dado. En una época recesiva interesa
más, por lo general, mantener fidelizados a clientes
que ya nos aportan una rentabilidad concreta, y potenciar dicha
rentabilidad, que implementar campañas masivas para captación
de nuevos usuarios.
Las acciones dirigidas a rentabilizar y
fidelizar clientes suelen relacionarse con acciones de márketing
directo, que ofrecen un mayor retorno por inversión y
que refuerzan, en muchos sentidos, acciones pasadas, al darles
una continuidad. En las acciones directas, además, se
trabaja con universos de usuarios más pequeños,
el coste global es menor (aunque pueda ser mayor por usuario)
y la respuesta suele ser inmediata.
Las acciones masivas, aunque no son demasiado
costosas en internet, aportan un retorno menor que las acciones
directas y focalizadas, y trabajan, además, sobre una
población con menor propensión al gasto, ya que
se vé también afectada por la crisis y con un
menor contacto y conocimiento con nuestra marca. Por lo que
la rentabilidad por usuario que cabe esperar, a priori, suele
ser menor que en el caso anterior.
Con todo, esto no siempre es así
y depende mucho del posicionamiento de la marca y de la fase
de crecimiento en la que estuviera el negocio en el momento
en que llegó la crisis. Estas dos perspectivas son, de
hecho, una de las grandes lecciones de la crisis anterior, la
de los años 1991-1994.
De ahí que, en la crisis actual
de la publicidad online, los formatos publicitarios se hayan
visto renovados, y el papel de los sites de soporte, de las
agencias, de los marketeers y de los anunciantes esté
sujeto en estos momentos a importantes cambios. Las ofertas
son más agresivas, los anuncios buscan un mayor impacto
y cada uno de estos actores está comenzando a especializarse
y a desarrollar sus propias soluciones conceptuales y técnicas.
Es una manera de dar también una respuesta de márketing
global, que no deje de lado el poder y el efecto de refuerzo
de las acciones "masivas" con respecto a otras más
específicas.
Esta forma de reaccionar nos lleva al segundo
elemento esencial dentro de los factores externos, que no es
más que el papel de la tecnología. En el
campo del márketing esta crisis nos ha dejado sobre la
mesa unas cuantas lecciones interesantes, especialmente en entornos
de mucha especialización como el CRM y la gestión
de la demanda y del aprovisionamiento basadas en plataformas
de telecomunicaciones e internet. El riesgo de invertir en tecnología
es que se puede invertir en una tecnología que puede
ser muy adecuada para un momento dado pero que, al contrario,
puede estar hipotecando el crecimiento futuro de la empresa,
además de contribuir a incrementar los costes en un momento
en el que, precisamente, se persigue todo lo contrario.
El error más frecuente de los últimos
años ha sido el de ver la tecnología como una
solución inmediata a problemas de gestión transitorios,
sin tener en cuenta que la solución de los problemas
de gestión, si bien se puede apoyar en la tecnología,
debe basarse, sobretodo, en soluciones de gestión: en
ideas, decisiones y procedimientos para los cuales, entonces
sí, la tecnología puede ser de gran utilidad.
La tecnología, en los negocios y en el márketing,
es un valor más estratégico que táctico,
aunque sea más fácil e impactante utilizarla tácticamente.
En el márketing online la gente
se lanzó a hacer publicidad en la red sin saber bien
cómo medir su eficacia, sin saber bien todavía
cómo iban a reaccionar los usuarios y sin tener una noción
objetiva de la relación coste/valor. Esto, desde luego,
ha sido inevitable, y gracias a esos 'errores' ahora sabemos
mucho más sobre la publicidad y el márketing online.
Se gastaron sumas millonarias que distorsionaron
el valor de la publicidad en el mercado y afectaron negativamente
la credibilidad de los anuncios en la red cuando las 'punto.com'
fueron incapaces de presentar resultados financieros positivos,
pero también en estos últimos diez o doce meses,
el sector ha comenzado a dar una respuesta propia a la crisis,
desarrollando tecnologías adaptadas a las carencias de
los modelos inicialmente disponibles.
Las técnicas multimedia y richmedia
están transformando el aspecto y la eficacia de los antiguos
banners, el correo electrónico se está beneficiando
de toda una serie de recursos que permiten incrementar al máximo
el seguimiento y la actividad de los receptores de los mensajes,
de modo que ahora podemos saber si un mensaje ha sido eliminado
sin ser leído, si ha sido abierto, si ha sido leído
y si los destinatarios han hecho click en algún enlace.
Podemos saber hasta qué áreas del mensaje se han
quedado sin leer.
La tecnología actual permite, por
ejemplo, adaptar contenidos de la publicidad offline a la red,
pudiendo los anunciantes aprovechar partes esenciales de lo
producido para la TV o para el cine, manteniendo una mayor coherencia
de marca y potenciando el efecto cruzado de los distintos canales.
La competencia entre agencias y portales, entre distintos medios,
ha hecho que los precios se aproximen más al valor que
aportan y el mercado, finalmente, se está reanimando.
Gracias a que se ha procedido a interpretar
las necesidades de los anunciantes y la respuesta del público,
la tecnología que se utiliza ahora se está haciendo
más inteligible a ambos, y el mensaje es transmitido
con mayor eficacia. También, una revisión del
papel de la tecnología permite redescubrir nuevos usos
para técnicas y herramientas ya desarrolladas y amortizadas,
como, por ejemplo, ha ocurrido con la mensajería SMS,
y con el propio correo electrónico para las acciones
de márketing directo.
El esfuerzo de las empresas que tienen
en el márketing su core business ha sido también
loable para poner a punto nuevas definiciones y procedimientos
de medición del impacto publicitario online más
objetivos, comprensibles, transparentes y evidentes para los
anunciantes. A lo largo del último año hemos visto
poner a punto 'guidelines' para la publicidad online basada
en banners y otros formatos web, así como para la publicidad
directa por e-mail y para dispositivos móviles.
Así, tenemos las recomendaciones
del IAB, las guidelines de la Mobile Marketing Association o
el Black Book de 24/7 Media, que será objeto de una profusa
campaña de promoción (desdiciendo aquello de que
en casa de herrero, cuchara de palo) a lo largo de este mes
de abril.
La necesidad de llegar a un consenso en
las definiciones y en los criterios de medición vino
impuesta por la propia crisis, pero también por sentar
las bases para una competencia en el mercado que redundase en
beneficio de los anunciantes y de los clientes finales.
Estos cambios en la tecnología, pero, sobretodo, en las
apreciaciones acerca de su uso, nos transportan al tercer elemento
en el análisis, que es ver lo que hace la competencia
de nuestra empresa en términos de márketing, incluyendo
producto, precio, target, comunicación corporativa...
En estos meses la estrella sin duda ha
estado danzando entre el márketing directo, las estrategias
multicanal, con un papel importante para los 'contact centers'
y 'call centers' y las estrategias de márketing difuso
o below-the-line (BTL). Es decir, que, a la vez que internet
era vista con otros ojos y quedaba en evidencia el efecto potenciador
de la publicidad en la red para la venta offline, saltaban a
escena las sinergias con otros canales.
Este punto del análisis es crucial.
Revise a fondo la estrategia de sus competidores y repase en
detalle cómo han ido respondiendo a la crisis y, sobretodo,
qué significa para ellos dicha respuesta. A lo mejor
están experimentando con estrategias de promoción
menos costosas y más eficaces. Podrá Vd. observar
también que, en algún caso, sus competidores han
decidido 'abandonar' un segmento de clientes en favor de otros.
Detrás de ello hay motivos de costes, pero también
de rentabilidad futura. En épocas de crisis la lógica
del negocio llama más a la concentración que al
crecimiento exterior, es decir, a buscar nuevas oportunidades
de ingreso y de negocios en el campo que ya se conoce bien y
en el que se ven más claras las perspectivas de rentabilidad.
También verá Vd. que hay
compañías que, en estos momentos, y ante una fuerte
competencia que ha llevado a tener productos muy semejantes,
que se pisan los talones, se deciden por poner la mayor parte
de sus esfuerzos en la comunicación de la marca y sus
valores. Es el caso, por ejemplo, de Mercedes Benz en el mercado
de los EE.UU. Durante la expansión económica se
dedicó a diversificar su oferta de modelos en aquel mercado,
hasta abarcar todos los segmentos, desde camiones hasta coupés
deportivos. Las acciones se centraban en el producto, dando
por sentado el valor histórico de la marca.
En la época recesiva, en cambio,
la competencia feroz de otras marcas de coches de lujo y la
rápida evolución tecnológica ha hecho ver
a Mercedes que, aparte de seguir con los esfuerzos en sus productos,
era necesario dar un refresco, un espaldarazo, a la marca, de
forma que las campañas de la compañía vuelven
a presentar a los productos como las distintas formas de expresión
de la marca y sus valores. MB ha intensificado también
sus acciones de márketing BTL en estos meses.
Otra marca de automóviles, Alfa
Romeo, en cambio, optó por una estrategia radicalmente
distinta, aunque también con la finalidad de recuperar
el brillo perdido de la marca. Decidió reposicionar sus
productos, recuperar el carácter deportivo y exclusivo
de sus vehículos y dar a cada uno de sus coches un sello
absolutamente personal e inconfundible en el diseño y
en el acabado. El esfuerzo a nivel de calidad y de tecnología
ha sido apabullante. Ahora sus coches son mucho más caros,
pero también se venden más y dejan un mayor magen
de ganancias y Alfa va camino de recuperar su lugar en el podio
de las marcas míticas del automovilismo. Esto siginificó,
en la práctica, "abandonar" a un segmento entero
de clientes con menor poder adquisitivo, y lanzarse a por los
clientes más apetecibles de sus competidoras, aunque
con una oferta claramente diferenciada.
Con todo, cuando analice Vd. su caso en
particular, tenga en cuenta que su negocio y el de la competencia
puede que se hallen en fases distintas de desarrollo y que sus
posibilidades o necesidades en ese sentido no sean equivalentes
o comparables. No todo lo que hace la competencia tiene por
qué ser 100% válido para su negocio, pero sí
que es útil para ver cómo han respondido ellos
a situaciones similares a la suya.
La gran ventaja del márketing con
respecto, por ejemplo, a la gestión y a la inversión
en tecnología, es que es más fácil reparar
los errores o desandar el camino, siempre que el desatino o
el desfase no sean graves. Además, las respuestas son
más rápidas, y por ello, quizás, internet
y el márketing se llevan tan bien, ya que funcionan con
mecanismos semejantes: rapidez, captación de tendencias,
autorregulación, interacción, difusión
y una mezcla extraña y excitante entre azar y planificación.
Es un momento idóneo, pues, para
revisar su estrategia de márketing y ver en qué
medida aprovecha su negocio igual de bien o mejor que la competencia
este nuevo escenario, las nuevas herramientas y los nuevos criterios
para medir la eficacia del márketing online. Y al revisar,
hay que pensar en todo, desde el modo en que Vd. está
negociando el precio de su posicionamiento en buscadores, hasta
el uso que hace del teléfono en su empresa como herramienta
de apoyo a internet.
Algunos sectores han llevado la delantera
en los meses pasados como la banca online y los servicios financieros,
luego han seguido los portales, sobretodo después de
que muchos están reconvirtiendo su negocio hacia los
servicios ISP, el acceso de banda ancha ADSL y el desarrollo
de tecnologías propias para la venta y gestión
de la publicidad online y, más recientemente, el e-tailing,
con las empresas 'brick and mortar' a la cabeza de las estrategias
multicanal.
Vd. puede beneficiarse de los principios
e ideas que subyacen a todas estas experiencias, pero, antes
de aplicarlos, debe fijarse en elementos que atañen mucho
más directamente a su empresa y que, si bien están
influenciados por la situación general de recesión-crisis-recuperación,
se sitúan de un modo mucho más inmediato en la
esfera de influencia que afecta a su actividad y sus resultados,
en el entorno de esa pregunta que es ¿cuándo y
cómo la crisis va a afectar a mi negocio?.
Hablamos de los cambios en los hábitos
de sus clientes y de cómo fluctúa la demanda en
los distintos segmentos de mercado.
A ello nos dedicaremos en la segunda parte
de este artículo, donde también trataremos en
detalle todos los aspectos internos, lo que debe ser cambiado
para que desde su departamento de márketing se dé
una respuesta eficaz a todos y cada uno de los elementos externos
de los que estamos hablando.
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