Las estrategias de
márketing emergentes y el creciente protagonismo
de la comunicación directa y de las acciones below-the-line
están impulsando importantes cambios en la organización
de los departamentos de márketing de las empresas,
y en el papel de los y las marketeers, especialmente en
un año de transición como este apasionante
2002 que apenas comienza.
En las acciones de márketing
actuales aquello que es interactivo y medible ya no es
suficiente para lograr lo que demandan los anunciantes,
que es convertir clicks, visitas y visualizaciones en
ventas y en fidelidación.
La filosofía de la empresa debe
adaptarse a estos cambios para estar en plena sintonía
con las necesidades del cliente.
Las acciones 'below-the-line' deben
llevárselas bien con el CRM
El objetivo final es influir en la conducta
del consumidor, de un modo positivo, convencer más que
vencer, para luego fidelizar. La web puede utilizarse para dirigir
las transacciones, para cerrarlas o para apoyar procesos offline.
Pero también lo online sirve para reforzar las relaciones
con los clientes, para tejer una malla de relaciones públicas
con colaboradores y para proyectar una determinada imagen de
la marca y de la empresa. Y este proceso implica el abordaje
de una serie de cambios en la dinámica con la que la
empresa afronta la tarea cotidiana de comunicarse, lo cual apunta
directamente a una transformación del trabajo en los
departamentos de márketing.
En general, las empresas centralizan la
coordinación de las áreas de márketing,
advertising, comunicación y relaciones públicas
en un único departamento o en un equipo de personas.
Los marketeers que trabajan en estos equipos deben afrontar
los retos del márketing below-the-line (BTL) con buenas
dosis de innovación y creatividad, y con la presión
añadida que supone el control de los costes. La tecnología
es una ayuda importante para implementar estrategias de impacto
en mercados cada vez más estrechos.
En las acciones BTL así como en
las tácticas de márketing de guerrilla, un elemento
esencial es la construcción y explotación de bases
de datos propias sobre los clientes y el mercado, y esto tiene
mucho que ver con la coordinación de este tipo de acciones
con aquellas que se llevan a cabo en un marco CRM o de fidelización,
puesto que ambas áreas de trabajo suelen estar estrechamente
ligadas.
El márketing BTL se utiliza para
ir más allá en aquellos recovecos u oportunidades
en las que acciones más estándar resultarían
poco específicas, algo impersonales o demasiado costosas.
Del mismo modo que el CRM explota los datos al máximo
para ofrecer respuestas únicas e inéditas a cada
cliente, o bien para presentar y adaptar algo estándar
como algo personalizado que, finalmente, seguirá teniendo
una utilidad esencial para el cliente, el BTL pretende cumplir
ese papel antes de la venta y también después,
como una antesala de lo que será la interacción
más directa con el cliente ya conseguido.
De modo que los departamentos de márketing
deben dotarse de una filosofía y organización
del trabajo que les permita dar cabida a esta creciente parcela
de acciones difusas, en todas direcciones (por eso también
se habla de márketing de 360 grados) donde más
que con herramientas, se trabaja con oportunidades de comunicación.
Los marketeers deberán convertirse en comunicadores natos,
pero no sólo de puertas hacia afuera de la empresa, sino
también internamente, para que se comprenda su trabajo
y se valore a todos los niveles el impacto y la demanda que
va a generar, de forma que todos se preparen para poder dar,
en conjunto, como empresa, una respuesta adecuada.
Los riesgos inherentes al 'brand equity'
surjen al utilizar estrategias multicanal y tácticas
de 360 grados
Uno de los riesgos importantes de las acciones
BTL y del márketing de guerrilla es el de poder mantener
un mismo mensaje, una misma idea y transmitir una misma fuerza,
a pesar de estar actuando con intensidades muy dispares, en
canales muy distintos y en varios escenarios simultáneamente.
Mantener el valor de la marca y potenciar y reforzar su valor
comparativo frente a otras, evitando lo que se conoce como "brand
equity" o paridad de marca, es esencial, y resulta un reto
cuando se utilizan distintas estrategias de comunicación
con los clientes.
Otro requerimiento esencial es el de la
innovación, para poder destacar del resto en un mundo
ya de por sí saturado de comunicación y de datos.
Y a ello va muy unida la capacidad del departamento de márketing
de recibir y aportar, de compartir, en suma, el conocimiento
con el resto de equipos dentro de la empresa, e incluso con
los propios clientes.
De este esfuerzo dependerá no sólo
que las campañas sean acertadas y eficaces, sino también
que la empresa sea capaz de desarrollar un compromiso con los
clientes y de ofertarles productos con la relación valor/precio
que ellos están buscando.
Este es el mejor modo de que los clientes
sigan percibiendo una diferencia de valor entre nuestra marca
y el resto, de forma que elementos circunstanciales que escapan
a nuestro control no tengan, al final, más peso en la
decisión de compra que la propia marca y la propuesta
que se hace al usuario.
Qué, por qué, quién,
hacia quiénes y para qué...
En la migración hacia el márketing
directo apoyado en las tecnologías de la información
y complementado con acciones BTL basadas en la web o que apoyen
online actos presenciales, la empresa y su departamento de márketing
deben plantearse una serie de cuestiones esenciales con respecto
al uso que hacen, y que hace la competencia, de los recursos
de márketing que tienen a su alcance.
El elemento más obvio de esta migración,
al menos en el márketing directo, es el paso del correo
postal al correo electrónico, apoyándose en call
centers y otros recursos multicanal. Por eso, resulta clave
preguntarse, por ejemplo, ¿quién está utilizando
el direct e-mail marketing? ¿Qué tipo de empresas?
¿Para qué productos y servicios? y analizar cómo
lo que hacemos u ofrecemos podría encajar en una estrategia
de este tipo.
Igualmente, resulta esencial valorar objetivamente
el desarrollo y los resultados de las campañas de márketing
directo que hayamos implementado anteriormente y detectar todo
aquello que no pudo resolverse satisfactoriamente, y evaluar
en qué medida el correo electrónico y/o una estrategia
web o multicanal podría contribuir a mejorar las cosas.
El siguiente paso es analizar qué
posibilidades tenemos de explotar satisfactoriamente el recurso
del e-mail marketing, ¿qué calidad tienen nuestras
bases de datos?, ¿qué capacidad tenemos de mejorarlas
o incrementarlas?, ¿se adapta a nuestro target de cliente?,
¿podemos abordar nuevos segmentos que antes no habíamos
tocado? ¿tenemos capacidad de desarrollar todo el proceso
con recursos propios o es preferible recurrir a la externalización?
¿Qué papel debe jugar la creatividad y cuál
la tecnología?.
Y llegamos a lo esencial: ¿para
qué queremos utilizar el e-mail márketing? ¿Va
a ser la base de nuestra campaña? ¿Va a ser un
refuerzo? ¿Lo usaremos para captar nuevos clientes? ¿Para
fidelizar o consolidar a los ya adquiridos? ¿Cómo
lo encajaremos dentro de otras actuaciones BTL? ¿Y cómo
dentro de nuestras actuaciones "above the line"?.
En cualquier caso, a ningún/a manager
se le escapa a estas alturas que el márketing directo
por e-mail está creciendo rápidamente y que las
tasas de respuesta y los resultados, por tanto, son más
satisfactorios que los de otras actuaciones en el márketing
directo. Y el paso habrá que darlo tarde o temprano si
queremos que nuestra comunicación no quede en desventaja
con las de los competidores.
Sin embargo, el e-mail no lo es todo, ni
mucho menos, en las acciones BTL. De hecho, el e-mail márketing
va camino de convertirse, dentro de poco, en un elemento estándar
y no tanto en un elemento guerrillero o difuso (aunque eso siempre
depende de cómo se lo utilice). Por eso, hay que tener
cuidado, ya que se suele entrar en este tipo de campañas
con unas espectativas muy altas que, en general, no se cumplen.
Lo que no quiere decir que la respuesta no sea buena, sino que
hay que hacer un planteamiento racional.
Estrategia, creatividad, implementación,
tecnología, consulting, medición, auditoría
y estudio de los resultados
Esas son las etapas a seguir. La estrategia
es clave, puesto que en ella se basa la construcción
de la campaña. Si ésta se va a apoyar, sobretodo,
en internet, el papel de la web y del correo electrónico
va a ser fundamental. Por eso, habrá que tener, dentro
de una estrategia global para toda la campaña, otras
más acotadas para, por ejemplo, hacer todo el monitoreo
y seguimiento de las distintas acciones, para hacer el tracking
de los mensajes enviados a potenciales clientes, y otra para
el de aquellos cuyo destino es reforzar actuaciones de CRM o
de fidelización.
Inmediatamente por debajo de la estrategia
está la creatividad. En actuaciones BTL, la creatividad
es, esencialmente, sinónimo de sintonía. Digamos
que los marketeers tienen que ingeniárselas para "dibujar"
una campaña que sea capaz de expresar lo que siente y
lo que desea el cliente, pero que éste, a su vez, no
es capaz de expresar, de cocentrar en una expresión o
en una idea abarcable para su entendimiento, para su uso. Si
la empresa consigue esto, habrá conseguido el 60% de
lo necesario para ganarse al público como cliente.
En las acciones BTL y de márketing
directo, además, no se suele interactuar en un espacio
público o anónimo, sino en un espacio que es enormemente
familiar, próximo, casi íntimo, al consumidor,
por lo que la capacidad de conseguir esto resulta todavía
más importante. Cualquier comunicación que no
sea lo suficientemente ingeniosa, cercana, podrá ser
percibida como invasora o despertará, en el mejor de
los casos, la indiferencia.
Al lado de la creatividad está,
limitándola muchas veces (de esto saben mucho los sufridos
creativos) y a veces potenciándola, la tecnología,
la plataforma con la que se trabaje, y las limitaciones y condicionantes
físicos, técnicos, de tiempo y de espacio de todo
el proceso de implementación. Una estrategia BTL profundiza
tanto el factor limitador como el potenciador de la tecnología
para la creatividad, y suele producir un debate apasionante
entre ambos aspectos.
La tecnología, además, suele
tener implicaciones como el coste: ¿qué puede
ser mejor, sólo el correo electrónico o abordar
también el envío de mensajes SMS?, ¿está
preparada nuestra plataforma para integrar esos datos, hacerlos
portables y producir una información que podamos utilizar
en todos los departamentos de la compañía? ¿cuánto
va a costar conseguirlo?. Finalmente, el manejo de datos de
usuarios y clientes tiene unas implicaciones legales que conviene
conocer y manejar adecuadamente.
Actuando BTL el coste es un factor limitador
que viene dado de partida, pero también el medio en el
que se desempeña la acción contendrá una
serie de elementos que van a estar totalmente fuera del control
de los creativos, de los marketeers, del anunciante...
No es lo mismo un anuncio en la TV que
montar o patrocinar un evento, por ejemplo, un concierto de
música, la presentación de un libro, o la distribución
del merchandising de una película de cine en supermercados,
tiendas de comida rápida o eventos. De modo que en una
estrategia BTL la implementación resulta compleja
y requiere de una total integración del departamento
de márketing con la cadena de producto, con la de logística
y con otros colaboradores externos. El papel de las relaciones
públicas es crucial cuando se hacen presentaciones, se
patrocina un estreno o se participa en una conferencia o congreso.
Y una empresa decidida a apostar por el trabajo BTL debe estar
preparada para abordar todo esto.
La consultoría es un recurso al que probablemente
necesitemos acudir cuando nos veamos rodeados de preguntas y
de dificultades para responderlas. Muchas empresas ofrecen servicios
para facilitar las actuaciones BTL o bien para ayudarnos a estructurarlas
adecuadamente. Pero, antes de acudir a ellas, es conveniente
que la empresa ensaye un modelo propio, al menos en teoría,
de modo que pueda ir estudiando cuáles son las preguntas
para las que, efectivamente, no puede dar una respuesta con
sus propios medios.
Todo el proceso, además, requerirá
del establecimiento de un método para recopilar los datos,
medirlos y auditarlos y, finalmente, publicarlos
en un formato útil, portable, que permita obtener conocimiento
a partir de ellos, compartir ese conocimiento y reintegrarlo
en un nuevo ciclo de comunicación BTL.
Husmear en internet aporta conocimientos
y oportunidades utilizables de inmediato
Con todo, si su empresa es pequeña,
una incursión con pocos riesgos y con muchas aportaciones,
al menos en lo que se refiere al proceso de aprendizaje, en
internet, le puede ayudar a dar sus primeros pasos y a ir madurando
ideas para acciones BTL más ambiciosas. Además,
puede que se sorprenda, desde el principio, con los resultados.
Las comunidades de usuarios son semilleros
de opinión y de información. También las
noticias corporativas. Los sites que contienen este tipo de
espacios pueden servirle para identificar las tendencias de
la industria, para conocer las últimas campañas
y creatividades y para saber cuáles son las predicciones
y recomendaciones de los analistas. Esto le puede ayudar a ir
cerrando la figura de su target de público y a determinar
cuáles son los escenarios más adecuados para implementar
sus primeras acciones BTL.
Los boletines y los grupos de noticias
también son fuente de información acerca de lo
que hacen o demandan sus potenciales clientes, le pueden ayudar
a establecer relaciones con potenciales colaboradores, y a identificar
recursos y comparar costes y prestaciones. Se trata, en suma,
de saber cómo funcionan dichos espacios y qué
se puede hacer en ellos y hacia quién, antes de poner
ahí en marcha una campaña BTL o de márketing
directo.
Las relaciones sociales que vaya tejiendo
con otras empresas pueden ser esenciales a la hora, por ejemplo,
de contar con invitados a una presentación, o de unir
fuerzas si coincide con ellos en un congreso o feria de su sector.
También le abre las puertas a posibles acciones BTL como
son campañas de co-branding, venta cruzada de productos
y servicios, o intercambio de espacios en canales a los que
unos tienen acceso y otros no.
La red también es un espacio barato
y de respuesta inmediata para poner en marcha una promoción,
sobretodo si ya Vd. tiene adelantado parte del trabajo que mencionamos
en este artículo. Si ya tiene su acción perfilada
y sabe hacia quién dirigirla, pero su limitación
está en el tiempo y en los recursos, la WWW puede serle
de gran utilidad. Piense, además, en todos los contactos
que va a hacer con los webmasters de los sites de soporte para
su promoción y en lo útiles que van a ser más
adelante.
Los contenidos están ahora en el
centro de un debate candente acerca de su calidad, de su utilidad
y de la posibilidad de cobrar por ellos. Pero, antes de llegar
a ese punto, cabe la posibilidad de que Vd. se plantee la utilidad
de tener contenidos propios e intercambiarlos como una acción
promocional de bajo coste y con una gran aportación de
valor para la imagen de la empresa y de la marca. Dentro de
contenidos caben muchas cosas, como la creación de microsites
y mirrors, la participación en anillos y redes de sites,
la sindicación, su uso como apoyo a la promoción
de un producto o de un servicio, o el desarrollo de juegos y
de otras herramientas de entretenimiento para esos usuarios
que Vd. ya tiene y que está deseando convertir en sus
clientes.
Finalmente, las relaciones con los medios
de comunicación, la emisión de notas de prensa,
la organización de reuniones con la prensa especializada,
etc, no cuestan prácticamente nada y, en cambio, tienen
un efecto divulgativo importante.
En este año de transición,
el márketing difuso, directo, BTL, on y offline irá
cobrando aún más protagonismo, sobretodo a medida
que su eficacia por resultados y costes se hace evidente. Además,
el márketing BTL tiene la gran virtud de ser accesible
a los recursos de casi cualquier empresa, incluso de profesionales
independientes que nunca podrían pagar un anuncio en
la TV o una campaña de impacto en un portal de internet,
pero que sí pueden ir tejiendo una red de relaciones
y contactos, y una presencia reconocida apoyándose en
elementos tan sencillos como el márketing viral, el correo
electrónico y la difusión de sus propias ideas,
conocimientos y experiencia.
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